Concurso de acreedores voluntario. Un proceso largo y complicado.

En esta época de crisis son, desgraciadamente, cada vez más las empresas que solicitan un concurso voluntario para el cese de su negocio. Las deudas con proveedores, clientes insolventes, disminución de la producción y el aumento de las tasas tributarias son sólo una de las pocas razones por las que una empresa decide terminar con su actividad ante la imposibilidad de continuarla.

Sin embargo, los problemas de los empresarios cuando deciden llevar a su compañía a un concurso voluntario no han terminado, ni mucho menos. El proceso concursal es complicado, largo y costoso. Como ejemplo, mostramos las fases a las que se debe enfrentar uno de manera obligatoria en el proceso.

Fase 1: Actos previos.

Presupuestos para la declaración del concurso y sus procedimientos.

Una vez conocido el estado de insolvencia de la compañía, ésta debe solicitar en un plazo de 2 meses el concurso de acreedores. Para ello deberá realizar un inventario de bienes, listado de acreedores y memoria de la historia económica y jurídica de la empresa. Estos requisitos son mínimos y obligatorios en caso de concurso voluntario ya que si el concurso fuera obligatorio los trámites y la documentación necesaria para llevarlos a cabo crece de manera exponencial.

Fase 2: Fase común.

Efectos del concurso de acreedores.

Una vez presentado el concurso éste inicia una serie de efectos que afectan tanto al deudor como al acreedor, incluyendo la determinación de la masa pasiva y activa del concurso.

Fase 3: Fase de resolución.

Dependiendo de las circunstancias se puede proceder a la liquidación de la empresa en caso de que sea inviable la continuación de su ejercicio, aumentando únicamente la deuda contraída, o al convenio, donde se estudia si es necesaria la liquidación o no.

Fase 4: Determinación de la responsabilidad.

La conclusión del concurso, donde se aprobará la quita o la liquidación y se obtendrá el responsable del concurso, resultado de las deudas de la empresa.

Como se puede observar, el proceso no es sencillo ni corto. Incluso teniendo a profesionales fiscalistas y abogados dentro de la empresa es complicado que sepan manejar el proceso debido a la falta de experiencia en este campo. Es por eso que muchas empresas deciden que una asesoría fiscal y legal con experiencia en el campo les ayude en esta ardua tarea.

Dada la crisis la experiencia de los asesores de materia concursal se ha incrementado. Por ejemplo, la auditoría de cuentas y consultoría MGI Audicon & Partners, con sede en Madrid, ha aumentado sus consultas en relación a concursos voluntarios de empresas en España en casi un 200% en el 2012.

Es duro para un empresario el tener que solicitar un concurso para su empresa ante la presencia continua de números rojos, pero el proceso concursal es otro camino empedrado que hay que recorrer hasta poder llegar al final y siempre es aconsejable que un asesor ayude a la empresa a que este viaje sea lo más claro y rápido posible como MGI Audicon & Partners está realizando cada año con mayor frecuencia.

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